Soberanía nacional: el Gobierno cede para sumar votos
La pelea por la soberanía nacional se metió de lleno en la rosca del Congreso. Para destrabar su proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional —el paquete que mezcla Malvinas con seguridad interior—, el oficialismo aceptó introducir cambios de fondo y así conseguir el respaldo de aliados que venían poniendo reparos. La concesión muestra la debilidad del Gobierno en el recinto a pocas semanas del cierre de las sesiones ordinarias, el 30 de noviembre.
Los cambios para salvar la ley de soberanía
Según trascendió, el bloque libertario acotó las prohibiciones a las empresas que explotan recursos en las islas, reformuló el polémico delito de «desinformación masiva» y amplió los controles del Congreso sobre el Poder Ejecutivo. Son tres retoques pensados para calmar a los socios parlamentarios y a sectores que miraban el texto original con desconfianza.
El cronograma inicial ya había quedado en el camino: preveía dictamen el 6 de octubre y media sanción al día siguiente, algo que nunca ocurrió. El MID, la UCR e incluso inversores extranjeros habían marcado objeciones, y hasta dentro del propio espacio hay legisladores que ven «aspectos negativos» en la iniciativa.
Una agenda que depende de los aliados
La escena se repite en casi todos los proyectos clave. El oficialismo asegura tener compromisos de gobernadores y bloques amigos, pero las firmas tardan en aparecer. El Presupuesto 2027, por caso, aspira a llegar al recinto el 18 de noviembre, aunque los aliados ya plantearon inquietudes por los fondos para universidades y obra pública. En ese tablero, cada voto se negocia de a uno.
¿Te parece bien que el Gobierno negocie los textos para conseguir votos o debería sostener los proyectos originales? Contanos qué pensás.
Fuentes: El Economista, La Nación.